sábado, 4 de julio de 2009

Primero lo primero

Ya que nos hemos presentado voy a empezar con unas ponencias que encontré en el foro de la cannabis de la cámara de diputados, hay unas muy interesantes, otras no tanto, así que espero que lo disfruten.


EL CÁÑAMO EN LA HISTORIA DE MÉXICO

El mayor favor que puede hacerse a cualquier

país es añadir una planta útil a su cultura.

THOMAS JEFFERSON

Aunque el cáñamo es un cultivo del cual se obtienen alrededor de 25 mil productos que van desde lubricantes industriales hasta cosméticos y, muy importante, productos alimenticios, en la presente ponencia me referiré exclusivamente a su uso como fibra textil, pues así lo estipulan los documentos históricos que aquí cito y que pertenecen en su mayoría a los trescientos años que duró la etapa de la Colonia.

Breve historia del cáñamo

El cáñamo es una planta originaria de Asia Central, de donde se difundió en todas direcciones. Los vestigios más antiguos del uso del cáñamo datan de aproximadamente el año 8 mil a. C. Los antiguos egipcios construyeron sus primeras embarcaciones a partir de este material:

“... en esta clase de navíos se transportaban los grandes bloques de piedra que se utilizaron en la construcción de las pirámides. Estos barcos se fabricaban juntando haces de cáñamo muy apretado que luego se incorporaban a una estructura construida por fuertes ramas”1

La expansión del cáñamo por Europa se debe a su rendimiento como fibra, lo que ocasionó que prácticamente en todo el Viejo Mundo se utilizara para laelaboración de textiles, papel y cuerdas y, en una escala muy menor, en la aplicación de remedios medicinales.

Durante el reinado de Enrique VIII en Inglaterra (entre 1509 y 1547) se promulgó una ley que señalaba que todo propietario de tierras debía dedicar una parte al cultivo de cáñamo o lino con el fin de contar con la fibra suficiente para fabricar los aparejos navieros. En la Inglaterra de esa época, al igual que en el resto de Europa, el cáñamo permeaba todos los aspectos de la vida cotidiana.

Guillermo Boleno, pariente de Ana Bolena, la segunda esposa de Enrique VIII, se expresaba así de la planta:

“Ningún barco puede navegar sin cáñamo... ningún arado, o carreta puede existir sin cuerda... el pescador debe tener cáñamo para hacer sus redes. No hay arquero que pueda tirar de su arco sin cáñamo; y el hombre de Malta lo necesita para su bolsa, con él las bellezas están listas para servir en la Iglesia”.2

Podemos decir, sin temor a exagerar, que, hasta el siglo XIX, el cáñamo fue tan importante como lo es el petróleo en nuestros días. El cáñamo estuvo presente en los viajes de exploración y llegó a América en el siglo XVI, donde se introdujo como fuente de fibra en Chile en 1545 y en Perú nueve años después.* Los colonizadores ingleses también comprendieron su importancia, pues fue introducido en Canadá en 1606 y en Virginia en el año 1611.

EL CÁÑAMO EN LA HISTORIA DE MÉXICO

El historiador Silvio Zavala afirma que el propio Hernán Cortés recomendó la siembra y cultivo del cáñamo, cito:

“Las proposiciones que hace fray Juan de Zumárraga con respecto a la agricultura coinciden fundamentalmente con las de Hernán Cortés. (...) Dice que a los indios, para vivir bien, les ha faltado principalmente, antes de la llegada de los españoles: lana fina, cáñamo, lino, plantas y cuatropeas.”3

De acuerdo con Fray Juan de Torquemada, aproximadamente en 1531, Zumárraga “puso diligencia en plantar frutas de Castilla, cáñamo y lino”4, como una de las medidas encaminadas a lograr una economía próspera que permitiera, a los españoles que vinieran a radicar en estas tierras, adaptarse felizmente. Joaquín García Icazbalceta también señala, subrayando la visión económica del religioso, esa intención de importar de la península el cultivo de la Cannabis sativa cito textual:

“Quería también que viniera semilla de lino y cáñamo en gran cantidad, con personas que supieran cultivarlos, beneficiarlos y tejerlos, especialmente en las costas del Mar del Sur, donde eran tan necesarios para los navíos que allí solían armarse.”5

La primera de las leyes directamente relacionadas con el tema que nos ocupa se expidió en Ponferrada, España, el 13 de junio de 1545, se encuentra en el “Libro III, TÍTULO DIEZ Y OCHO: DEL COMERCIO, MANTENIMIENTOS, Y FRUTOS de las Indias.” en la Recopilación de las Leyes de los Reynos de Indias.

Por su importancia, la transcribo íntegra:

“Ley xx. Que los Vireyes, y Gobernadores hagan sembrar, y beneficiar lino y cáñamo.El Emperador D. Cárlos y el Príncipe Gobernador en Ponferrada á 13 de Junio de 1545.Encargamos á los Vireyes, y Gobernadores, que hagan sembrar, en la Indias lino, y cáñamo , y procuren , que los Indios se apliquen á esta grangería , y entiendan en hilar , y texer lino.”6

Un siglo después, en las instrucciones que dejó a su sucesor el virreyJuan de Palafox; se encuentra una clara referencia al cultivo de cáñamo en la Nueva España. En estas instrucciones, el también Obispo de Puebla menciona que se debía continuar con la siembra de cáñamo iniciada por él en la región de Atlixco.7 Para el siglo XVII el cáñamo se sembraba con cierta regularidad en distintas partes de la Nueva España, como lo muestran las cuentas que rinde en 1777 el alcalde mayor de Atlixco en respuesta a la orden girada a los alcaldes mayores para que busquen semilla de cáñamo por toda Nueva España:

“He practicado las correspondientes diligencias para su averiguación y en su consequencia me dicen que es cierto, que desde el Siglo pasado una Familia nombrada de los Hernández, originaria de esta villa consiguió licencia de ese Superior Gobierno para sembrar y beneficiar la semilla. Y que en efecto sembraron algunos pedacillos de tierra, o tarpanas en las orillas de un Arroyo que pasa inmediato, en las cuales se daba el Cáñamo muy abundante, y frondoso y de él hacían cordeles para Lámparas, Tirantes para coches, cinchas y otros encargos de los mismos cordeles que les pedían hasta de esa Ciudad. Haviendo fallecido el último de La Familia, que fue Dn. Juan Joseph Hernández abrá tiempo de 16 años, feneció también la siembra y beneficio, sin que se hubiere extendido la sédula para aquel Privilegio Exclusivo que tenía, a excepción de algunas Matas que conservan los Yndios en algunos Pueblos de esta Jurisdicción, que siembran en los Solarcitos de sus casas diciendo que les sirve para remedio”.8



(Entre paréntesis, esta notificación es muy importante porque nos muestra no sólo la existencia de cultivos para la obtención de fibra sino cómo, desde el siglo XVII, los indígenas conocían las propiedades medicinales de la Cannabis.)

Más tarde, cuando en España los Borbones accedieron al poder, realizaron una serie de reformas, sobre todo económicas, con las que pretendieron remediar la caótica situación en la que se encontraba esa nación y que tenía que ver con políticas erróneas que impidieron que España estuviera a la altura de potencias como Francia o Inglaterra.

Entre otras manifestaciones de esta política destaca el fomento al cultivo de lino y cáñamo en Nueva España, que se convirtió en una campaña persistente en el ramo de la agricultura.

La idea colonialista prevaleciente dictaba que fuera de la metrópoli no debían estimularse las manufacturas, pero sí la producción de toda materia prima que se requiriera en España, que a la sazón obtenía de otras naciones las lonas y lonetas necesarias para el velamen naviero -como Rusia, por entonces gran potencia cañamera-, lo que significaba una fuerte demanda en todos los ramos de la vida cotidiana, una demanda difícil de cubrir para la producción española, ya que, como menciona Ramón Serrera, autor del libro Lino y Cáñamo en la Nueva España:

“...desde los últimos años del siglo XVII hasta el final del reinado de Carlos III, la población española casi se había duplicado y las cosechas se habían mantenido e incluso, en algunos casos, disminuido” (por lo que) “...se tenían que importar anualmente grandes cantidades de lino y cáñamo, tanto en bruto como manufacturados, para poder cubrir las necesidades de consumo de sus habitantes”9

Este déficit español en los cultivos de lino y cáñamo se recrudeció a partir de la segunda mitad del siglo XVII, “a raíz de la abierta pugna oceánica frente al poderío británico”, que incrementó la demanda de ambas especies para surtir los arsenales reales con jarcias, lonas, velas y cordaje”.10 Misma carencia presentaban los empresarios que participaban en el desarrollo de las rutas comerciales a través del Atlántico, aunque en este caso la demanda provenía de la iniciativa privada.

Estos factores fueron los que propiciaron el proyecto de implantación de los cultivos de lino y cáñamo en Nueva España durante el último cuarto del siglo XVIII, lo que a su vez generó el envío de múltiples reales cédulas que solicitaban al virrey, intendentes y gobernadores que estimularan estas siembras con todos los recursos a su alcance La Corona manifestó tanto interés en esta empresa que llegó a enviar un grupo de labradores españoles para que difundieran las técnicas de cultivo, incluso modificó su línea política al otorgar un permiso para que se instalara en el virreinato una Real Fábrica de Lonas y Lonetas.11

Con la idea de facilitar todavía más estos cultivos, se ordenó el reparto de tierras ociosas, fueran privadas o propiedad de la Corona –conocidas como realengas-, entre los indígenas, lo cual se estipuló en los artículos 61-62 de la Real Ordenanza de Intendentes. Al parecer es el único momento en todo el tiempo que duró el dominio español en el que una disposición real amenazaba a los propietarios de tierras, que “podían ser confiscadas y repartidas entre los indios por causa de utilidad pública”,12 si bien no hay un solo caso documentado de que se haya llevado a cabo tal disposición.

A pesar de que las leyes españolas continuaron vigentes una vez consumada la Independencia, el uso textil del cáñamo desaparece de toda legislación y de la vida industrial del país, de tal manera que no figura ya como una materia susceptible de ser tomada en cuenta dentro del ramo agrícola y ya no digamos el industrial.13

Sin embargo, en la medida en que el uso industrial fue borrado de la conciencia colectiva del país, el uso medicinal fue cobrando fuerza y ganándose un espacio cada vez más firme en el ramo de la salud, pues aparece en diversos catálogos y manuales medicinales de mediados y finales del siglo XIX.14

Como hemos visto, el cáñamo es una fibra textil que ha sido legal en otros momentos de nuestra historia, y es una materia prima que en nuestros días está perfectamente regulada en la mayoría de los países industrializados (de cómo es posible su cultivo en naciones donde se prohibe el consumo nos hablará con mayor detalle David Hurtado, aquí presente).

Por otra parte, es curioso ver cómo las leyes en nuestro país siguen teniendo un espíritu colonizado, aunque esta vez por Estados Unidos: en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte se estipula que es posible importar cáñamo en madeja, tela o papel. Pero, dado que toda la planta de cannabis está prohibida, el cáñamo es una fibra que no se nos permite producir, lo cual legaliza una desventaja económica pues no permite la libre competencia con los productos de la metrópoli.

Y la legislación internacional no es pretexto para impedir el cultivo de este recurso natural renovable: la Convención Única de Estupefacientes de la ONU de 1961, estipula, en la fracción 2 del artículo 28, titulado “Fiscalización de la cannabis”, que:

La presente Convención no se aplicará al cultivo de la planta de la cannabis destinado exclusivamente a fines industriales (fibra y semillas) u hortícolas.

Ello nos muestra cómo el marco internacional sustrae explícitamente los usos industriales de todo régimen de prohibición, aunque nuestro régimen interno penaliza implícitamente la producción y procesamiento para fines industriales (que no la importación). Quisiera cerrar mi participación con estas palabras del Marqués de Branciforte, que acompañaban las “Instrucciones para el cultivo y beneficio del Lino y Cáñamo” y que se publicaron el 21 de mayo de 1796:



“SON imponderables las ventajas que ha perdido la Nueva España (léase México) por no haberse fomentado en estas fértiles Provincias la siembra y cultivo del Cáñamo , en cuyo beneficio , como en las Fábricas que de él dimanan, pudieran ocuparse innumerables manos que, por falta de arbitrios, se hallan en la mas deplorable inaccion: y no menos se proporcionara un medio que evitase la inmensa extraccion de Caudales á los Paises Extranjeros, que surten de sus Lienzos á estos Reynos , y aún á los de la Península (léase Resto del mundo)”.

1 SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA. La historia de la navegación. Colección Sepa..., Año
1, no. 41, SEP, 1982, p.6.

2 RUDGLEY, Richard. Enciclopedia de las substancias psicoactivas. PAIDÓS, Barcelona, 1999, p.
92
* Los datos sobre la historia del cáñamo en México se abordarán detalladamente en los capítulos
III, IV y V.
3 ZAVALA, Silvio. El servicio personal de los indios en la Nueva España. T. I. El Colegio de México
– El Colegio Nacional, México, 1984, p. 60.

4 TORQUEMADA, F. Juan de Monarquía Indiana T. III. Instituto de Investigaciones Históricas,
UNAM, México, p. 307.
5 GARCÍA ICAZBALCETA, Joaquín. Don fray Juan de Zumárraga, primer obispo y arzobispo de
México. T. I. (edición de Rafael Aguayo Spencer y Antonio Castro Leal). Porrúa, México, 1947, pp.
318-319.
6 Recopilación de leyes de los reynos de las Indias (Madrid, 1791) T.II Consejo de la Hispanidad,
Madrid, 1943, p. 67.

7 NAVARRO DE ANDA, Ramiro (comp.) Instrucciones y memorias de los virreyes novohispanos T.
II. Porrúa, México, 1996, pp. 423-424
8 Informe de Juan Francisco del Valle al Virrey Bucareli, Atlixco, 30 de mayo de 1777. Cuaderno
No. 7 sobre lino y cáñamo. AGN, gpo. doc. Industria y Comercio, Vol. 12, fojas 87-88

9 SERRERA CONTRERAS, Ramón Ma. Lino y cáñamo en Nueva España. Cultivo y manufactura
de lino y cáñamo en Nueva España (1777-1800). Escuela de Estudios Hispano-Americanos de
Sevilla. Sevilla, 1974, pp. 9–10.
10 Ibid.

11 FLORESCANO, Enrique – GIL SÁNCHEZ, Isabel. “Las reformas borbónicas y el crecimiento
económico 1750-1808”, en COSÍO VILLEGAS, Daniel (coord.). Historia general de México, T. I. 3ª
ed. COLMEX-Harla, México, 1981, p 518.
12 Ibid.
13 KEREMITSIS, Dawn. La industria textil mexicana en el siglo XIX, SEP, México, 1973, passim.
14 Son ejemplos de estos catálogos el presentado en 1876 a la Sociedad Mexicana de Historia
Natural por Alfonso Herrera, y el “Manual del Farmacéutico”, del doctor Agustín Guerrero. Véase
PÉREZ MONTFORT, Ricardo “La yerba ‘Juanita’”, en PÉREZ MONTFORT, Ricardo. Hábitos, normas y escándalo. Prensa, criminalidad y drogas durante el porfiriato tardío. Plaza y Valdés,
México, 1997, pp. 187; y GUERRERO, Agustín. Manual del farmacéutico. Breve formulario de lo
más indispensable para el servicio de una botica. México, Imprenta de I. Escalante y Cía. 1870,
pp. 14-25, donde el cáñamo aparece con tres nombres: Rosa María, Mariguana y Cáñamo,
además de dos clasificaciones diferentes: Cannavis indicus y Cannavis sativa.

A manera de Bienvenida

Estimados lectores les doy la bienvenida otra vez a este espacio joven, mi intension con este blog es poner mi granito de arena para mejorar nuestro modo de vida, algunos se preguntaran porque entonces elijo hablar de la cannabis. Pues dejenme explicarles que vivo en México, y aqui el gobierno se ha empeñado en luchar contra el narco, y a pesar de que no estamos en guerra oficialmente ya han muerto mas de 5 mil personas desde que inicio, todo para que vivamos mejor; yo creo que viviriamos mejor si se librara un guerra contra la desnutricion infantil pues hay 150 millones de niños desnutridos en mi país, tambien otra contra las enfermedades respiratorias que es la primer causa de muerte en el pais.
Sin embargo los prejuicios pesan mas en nuestra sociedad y hay quienes creen que nuestra sociedad puede podrirse (mas todavia) si dejamos que algunos se fumen un bacha. Con eso no estoy diciendo que estoy a favor de la drogadiccion, sino que se nos trata como menores de edad, dandonos verdades a medias. Cansada de ver como se nos dice que la delincuencia es producto de la drogadiccion, cuando nunca se habla del desempleo que hay en el pais, o de los empleos que si hay pero con unos sueldos que no alcanzan para mantener a una famila de manera digna, y con unas condiciones de trabajo ilegales.
No quiero aburrirlos, mi unico deseo es informar para que ustedes puedan juzgar, desde los hechos.